Los acuerdos suelen considerar su salario semanal promedio, la magnitud de su tratamiento médico y cualquier calificación de discapacidad permanente asignada por su médico. En casos que implican incapacidad permanente, la ley establece beneficios programados según la parte del cuerpo afectada. Cada caso es específico y el valor del acuerdo depende de la evidencia médica y las restricciones laborales.